Las separaciones y los divorcios son una realidad que afecta
a un creciente números de familias en nuestra sociedad y, en caso de las parejas con hijos, trae consecuencias que pueden llegar a ser dramáticas para los pequeños.
En esta situación, cada vez es más frecuente que, tras la
ruptura, el progenitor que tiene la custodia de los niños inicie un proceso perverso e interesado cuya intención final es la de excluir al otro adulto del campo afectivo y relacional de los
pequeños hasta, en definitiva, llegar a “extirparlo” de sus vidas. Este fenómeno, denominado síndrome de alienación parental,
¿Todos somos alienadores en potencia?
¿Quién es ese tipo?
Uno de los dos progenitores
Sucede en muchas separaciones de pareja: un progenitor
programa mentalmente al menor para que identifique al otro progenitor como una amenaza, como al enemigo.
Es una auténtica programación mental con fines perversos. ¡Un
lavado de cerebro como el de una secta!
Imagine a una madre separada que le dice a su hijo, antes de
librarlo al padre en su fin de semana: "No tienes por que hacer nada que no te apetezca...".
Así que el hijo espeta al padre "¡Tú a mí no me
mandas!".
El padre, loco de dolor, ve como pierde el afecto de su hijo.
¡Y al hijo le roban al padre!: el alienador (la madre, en este caso) inflige un gravísimo maltrato psicológico al hijo, pues le extirpa al padre de su esfera afectiva, de su psique.
¡Una mutilación
emocional!
El menor está metabolizando el odio de la madre.
- El padre se retrasa diez minutos en recoger al menor, y la madre comenta: "Ay, otra vez nos ha fallado tu padre".
¡"Nos", dice!: fusiona al menor a ella. Y el menor se identifica, y se desvivirá por no "traicionarla".
- - Interiorizará el abandono (y eso derivará en tristezas, depresiones...), se sentirá culpable de lo que sucedió,
¡y no soportará separarse de su madre! Y pronto será el menor quien actuará por ella: se negará a ver al padre.
- - "Este niño me adoraba, y ahora... ¡no le reconozco!", dice el padre.
- Es la señal: el niño ha sido alienado. Es decir, ha mutado su identidad afectiva: ¡al igual que una anoréxica se
ve gorda, ahora este niño ve en su padre a un enemigo! .
- - Si el niño viene con una lista de normas del otro progenitor: "Que haga o no haga esto", que si la ropa, que si
los deberes... O cuando el niño le suelta al padre: "¿Por qué no nos das más dinero?" O cuando el padre le riñe y el niño replica: "¡No me hables así o irás al juez!".
- Todo un drama..., ¿irreversible?
- Sí. Sobre todo si eres una persona susceptible, tajante, monolítica, exagerada, y si sueles pensar que siempre
tienes razón y todo el mal está en el otro.
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Publicado por: mbermudez
Libro: Hijos manipulados tras la separación
Domènec Luengo y Arantxa Coca
Editorial Viena, Barcelona (2007)